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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.
Hoy 5 de septiembre hace 25 años que salimos por primera vez a la Plaza San Felipe un pequeño grupo de ceramistas con la ilusión de crear un espíritu nuevo en torno a la cerámica, ese espíritu giró en torno a la Plaza durante varios años, algunos todavía lo llevamos dentro. Ayer se inauguró en la sala de exposiciones que el Ayuntamiento tiene en la misma Plaza, una muestra a modo de recuerdo de lo que fueron aquellos inicios y de los ceramistas que por allí pasaron. En la primera sala se pueden contemplar piezas de la época y en el resto de la exposición obras actuales de los ceramistas en activo. En el Torreón Fortea. Plaza San Felipe de Zaragoza. Acabo de regresar de Pau, he viajado con mi amigo y copiloto Alfonso Soro, hemos montado nuestras piezas en el stand del Gobierno de Aragón, participamos junto a seis colegas más en representación de la Asociación de Artesanos de Aragón. L’atelier de Fernando Malo a participé ces dernières années, durant 16 ans á la restauration des principaux monuments Mudéjares d’Aragón. Comme hommage á la beauté de tous les coins trouvés et traçant un fil conducteur du XVº siècle jusqu’a la céramique contemporaine, nous travaillons actuellement la série “Mudejar s.XXI” Fanlo lleva una semana dando vueltas por el taller, estamos preparando un mural de 6 metros cuadrados y viene a mi taller como maestro de obra y maestro de orquesta. Hoy que veo las fotos de la semana, esta imagen me descubre algo nuevo para mí, estoy con dos colaboradores a medida, son finos artesanos, de pelo y piel morena, suelen sonreír a la vez, la mirada parecida, gran espíritu creativo, se ríen de mi y sobretodo de ellos mismos, su perfil, sus pómulos y el gesto de su boca, me revelan que estoy ante dos colaboradores a medida. Gracias Javier y Loli, sois los mejores, esperemos que las fiestas de Muel no nos retrasen el reencuentro del lunes con el barro, los engobes, el pelo de bigote de liebre, las baldosas secas y el bizcocho. Plaza San Felipe, esta mañana a las 12 del mediodía. El cartel de cerámica continúa 25 años después. Bar “El choque”, junto a la Plaza San Felipe, 25 años después. Aquí veníamos a echar la caña, el vino, el arranque, el vermuth, a mear, incluso a comer. El Torreón Fortea restaurado, espacio cultural del ayuntamiento, algo ha mejorado en los 25 años. Hoy he bajado a la Plaza San Felipe con mi cámara de fotos y mi monedero para tomar el vermuth; recordaba el bullicio de la plaza mientras montábamos nuestras mesas, nuestras cerámicas. Recordaba las voces, los gritos, insultos cariñosos, la descarga de vehículos, algún olorcito a meada de esquina y papel de periódico volando en compañía del cierzo matutino, los paseantes asiduos, el grupo de fotógrafos liderados por Duce, el cliente privilegiado, sensible, con perras… Hoy la Plaza no quería comunicar ninguna imagen de aquellos años, obras, resaca de los bares, remodelaciones y sobretodo “poca marcha”. La Plaza me ha aparecido a las 12 del mediodía dormida, dormidísima, las tres cuartas partes de los amigos que hubiera querido convocar estaban ausentes, creando un vacío silencioso. Expositores, ninguno; ceramistas, Soro y Miguel Ángel Gil; amigos, Natalia - Fernando y los Ayuda. El espíritu de San Felipe siempre ha sido de corta distancia, seguiremos echando la caña cerca de la orilla… Con la paleta de colores que tenemos y la idea del globo, vamos perfilando el posible boceto que ha de componer los casi 10 metros de longitud. ¡Qué ilusión! , los ceramistas cuando pintamos con colores artificiales nos parece todo tan fácil, después cuando pintamos con los colores naturales, los que nos da la tierra y transforma el fuego… Vamos a tener una semana intensa, tenemos que decorar y cocer el mural, pieza a pieza. Ya tenemos las piezas bruñidas, secas, ahora una fina capa de engobe blanco. 150 baldosas, hace un tiempo magnífico. Comienza el baile de pinceles, poco a poco entramos en trance para vencer a la superficie satinada del mural. El proceso no puede parar, es necesario numerar cada pieza del puzzle gigante y guardarlas bajo cubierto para evitar la humedad de la noche. Se hicieron las 12 de la noche; el barro no tiene horarios. Alrededor de cien piezas he podido cargar en el horno, doce horas de cocida, coloco tres conos para controlar la temperatura. Ya tenemos las placas bizcochadas, los colores contrastan con la pasta blanca. Comenzó el baile de las piezas, una a una; el fuego, las pinzas, el cubo y el esparto son la antesala del agua que ha de fijar la señal del humo mágico. El riesgo asumido de crear cada pieza única. Diferente grosor en la capa de engobe blanco nos proporcionaría variedad en la absorción del humo, gama de grises, blancos y negros. Mejillones y tinto con gaseosa, mangas largas que no protegerían alguna depilación involuntaria. Inhalaciones y suspiros… Ningún imprevisto, ninguna rotura; esta complicada técnica nos da la primera satisfacción. Amigos, familiares, vecinos y artistas atraídos por el mensaje del humo, se acercan a disfrutar del espectáculo plástico. Esta mañana, con el sol y con otros ojos he fotografiado el mural. La soledad con el trabajo, la humedad de la mañana, el silencio y los músculos relajados me ofrecen una nueva visión. El cliente va a venir a dar el visto bueno, Fanlo viene a rematar sus vivencias en San Mateo, es como si las fiestas se hubieran acabado. Pensar, montar y preparar, organizar y por fin bailar, compartir y cantar, hoy toca recoger el escenario, los ladrillos, todo el decorado. No hay que bajar la guardia, queda transportar la obra y su colocación. Son pasos decisivos. Seguiremos informando… Ha pasado una semana desde que cocimos el último mural, parece que ha pasado un año, hemos tenido que intentar ponernos al día. En el taller tenemos una carpeta que en su portada se lee “Encargos”, esta semana la hemos abierto y han ido cayendo hojas, apuntes y barro sobre la mesa. Los trabajos creativos entremezclados, nos permiten completar los hornos, acelerar las hornadas y sobretodo hacer mas divertido nuestro trabajo. Estas piezas especiales que se hacen por pura necesidad, son las que nos proporcionan la excitación al abrir el horno, las alegrías o lo contrario, según coincidan todas las coordenadas de nuestro pequeño mundo. Esta mañana al abrir el horno, este plato me ha dado la sorpresa, me ha alegrado el día, enseguida me ha atraído la mirada, ha sido el favorito de la semana, un trabajo humilde, sin grandes pretensiones, una fusión, como aquellas piezas “tocadas” que se entremezclaban en las grandes hornadas de los alfares de nuestra tierra. Se busca un amigo para compartir los mismos gustos, que se conmueva cuando es tratado de amigo. Que sepa conversar de cosas simples, de lloviznas y aguaceros. Se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que se vio de bello y de triste, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad. Deben gustarle las calles desiertas, los charcos de agua y los caminos, el borde de la calle y acostarse en el pasto. Se precisa un amigo que nos diga que merece la pena vivir, no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos. Se necesita un amigo para dejar de llorar, para no vivir de cara al pasado. Que nos palmee los hombros, sonriendo o llorando, pero que nos llame amigo, para tener conciencia de que aún estamos vivos. Vinicius de Moraes (1913-1980) Ayer por tercer domingo consecutivo, baje a la Plaza San Felipe a ser testigo de que las cosas han cambiado mucho, pero que muy mucho, en aquel espacio donde hace 25 años algunos no parábamos de soñar y de trabajar. Ayer se clausuraba la exposición, acudimos algún ceramista, amigos y familiares; los suficientes para completar una amplia mesa reservada en un restaurante próximo. A partir de ahora ya podemos hablar de conclusiones, resultados y sensaciones de este homenaje-recuerdo-recopilación-historia…que nació en septiembre de 1982. * En la foto ”bajada de persiana” con los ceramistas Juan Jiménez, Montse Mazas, Angeles Casas, Fernando Malo y Javier Fanlo. Días de relajo, para no pensar, para no diseñar ni planificar, días de tranquilidad para realizar un trabajo controlado, capa de esmalte estannífero, pinceladas de nuestro azul personal, cliente favorito: la tienda del Palacio de la Aljafería (Zaragoza). Pináculo. (Diccionario de términos de arte y elementos de arqueología, heráldica y numismática. G.Fatás y G.M.Borrás.) Ya tengo en mis manos una de las piezas que me enviaron de la catedral, la foto y el dibujo con las medidas. Una buena sesión de torno, aunque me han pedido seis, he preparado ocho, hay que tener en cuenta posibles percances en el proceso y si salen todos bien tendremos un par de pináculos dando vueltas por el taller hasta que encuentren su destino. Tornear siempre me produce una íntima satisfacción, las piezas salen solas, yo únicamente dirijo el barro con mis manos. |