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fernandomalo

El torno de Naval.

El torno de Naval. Un gran placer sentarme en ese torno que tanto había girado, un privilegio que el alfarero me dejara su asiento, su espacio.
La alfarería no tenía electricidad ni agua corriente, se comenzaba a trabajar cuando la luz entraba por la ventana y se paraba cuando la vista se confundía con el ambiente húmedo del barro.

La arcilla de la zona que se había preparado en las balsas, se amasaba y se aplastaba contra la pared de yeso para que absorbiera el exceso de humedad.

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