Horno de San Mateo.

El recuerdo me transporta a los días de trabajo con Paco Buetas en Naval. Pasados unos cuantos años volví a visitarlo y el alfar se había transformado, presidía la entrada un horno de gas, muy parecido a los míos, que había comprado en la Bisbal.
Me contaba con ese silencio de alegría y desgana, las maravillas que podían ofrecer esas bombonas naranjas de gas propano.
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