Domadores de Fuego 2010. En imágenes 9.

Con el agua a la cintura, los siluros se asustaron.
Como toreros, se arrimaron al asta y al fuego, las vibraciones del momento no se las quita nadie.
Aunque la instalación se hundió como el Titanic, aprendimos con el aperitivo del montaje, la ilusión, el misterio y la sorpresa de contar historias con el fuego.
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