Parroquieta de San Miguel 1991.

Se pueden ver las condiciones del andamio, el casco nos protegía.
Cada vez que queríamos cambiar de altura, teníamos que comunicarlo al encargado de obra para que los operarios deslizaran los tablones por el andamio, las subidas y bajadas nos servían de cursillo de escalada sin necesidad de acudir a campamentos veraniegos.
Lo más importante: la sensación de tocar, escuchar, oler y ver ese trabajo increíble realizado hace 500 años.
Parece que ha pasado tanto tiempo
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mariajo -