Caminos del Saso.

La semana pasada, el que sube por el barranco apareció cortado por una barricada de piedras y ramas. Un enorme tractor ha ido convirtiendo el camino en la prolongación de los sasos pedregosos para cultivar.
Retamas, tomillos y romeros que bordeaban mis paseos, han desaparecido. Ahora los campos de almendros y olivos donde acababa el camino, quedan más lejos.
Los conejos y saltamontes, las ontinas y amapolas, los niños y los perros, van teniendo menos espacio para vivir, para crecer y para respirar.
* En la foto la perra Sira regresa por la parte derecha de la barricada.
0 comentarios