Adentrarme en este refugio-merendero de piedra junto a la ermita de la Virgen de la Sierra me produce muchas sensaciones, muchos contrastes Fuego y humedad, romería y soledad; siempre me ha atraído este espacio robusto, rústico, con fogones enormes. No tiene que ser muy complicado poder disfrutar aquí, un bocadillo, un vaso de vino y buena compañía.
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