Tócame, página 13.
Touch me, 2009
Arcillas coloreadas, 1250º, 27 x 38 x 32
Touch me, 2009
Arcillas coloreadas, 1250º, 27 x 38 x 32
Touche moi, 2009.
Arcillas coloreadas, 1250º, 30 x 32 x 32
TÓCAME Y BUSCA
Como un hambre
el tacto en la arcilla, en lo blando de la arcilla, en esa cruz del sur que dormita en el centro de la arcilla para tornarse pieza recién hecha o nada
como un hambre de las manos que buscan en su cóncava estructura la curva y el volumen, y el trópico frutal del esqueleto, los peces y las calmas, los signos y sus furias. La miro como a una amante nueva, esa amante por hacer todavía que gime un tócame que sabe a fiesta y a dama antigua
tócame y busca el hondo sentido de mí, cada puerta y su origen, cada rincón perdido, cada cruz, cada espalda, cada nido discreto donde posarte.
Tócame y encuéntrale sentido a mi corola y al aceite, a la lumbre que despereza el frío que contengo, el frío en el que ardo si tus manos no están. Tócame, que soy coreografía por hacer buscando el tacto, que soy los montes que imaginas y las simas que llevas en tus hombros como cruces o escapularios. Traza en mí la forma y el capricho, modela lo que soy, lo que estoy siendo mientras tocas este hambre de ser forma, estatura, volumen, dimensiones El mar incontenido de las manos, sus simas y sus sismos cuando tiemblan, su vértigo dorsal hecho de dedos, su voluntad de arena, sus criaturas próximas las que están por hacerse desde el tacto, su forma de apretarse en la caricia, su voluntad de puño o palma abierta, su empeño dactilar que te contiene como único señor en los papillos, los blandos interdedos como pulpos y esa eme inicial marcada en cada mano, diciéndote a los ojos que hay una sola muerte en cada tacto tuyo, una muerte que es forma terminada y agotada del tacto con ese no ser lánguido que lo patina todo.
Fernando Malo, absorto, posa sus manos tibias sobre el engobe fresco y hay un algo Houdini que hace huir a lo informe al sentir la caricia del quirocreador y va tomando vida lo que no estaba hecho por los dioses absurdos para el latido cierto y el temblor diletante de quienes lo perciben asombrados.
Tócame hasta que tus pupilas te digan que estoy hecho.
Luis Felipe Comendador
Béjar, 2009
FERNANDO MALO
La apasionada metamorfosis de una cerámica singular
Desde la primera exposición individual de este gran maestro de la cerámica, celebrada en Isiegas en 1979, hasta esta última cita en el Torreón Fortea, enmarcada dentro de la singular feria CERCO en Zaragoza, nos encontramos, de nuevo, con una de las trayectorias individuales más notables del país. Una aportación que sirve, además, y sobre todo, para consolidar esta disciplina artística en la corriente principal del arte contemporáneo.
Tócame, título elegido por Fernando Malo (Zaragoza, 1957) para esta magnífica muestra, es una reivindicación del tacto humano: Sin duda el hombre es el más inteligente de los seres vivos porque tiene manos. Anaxágoras dejó escrito que la inteligencia del hombre se debe a que es capaz de utilizar un gran número de utensilios, de instrumentos y la mano es el instrumento de los instrumentos, el órgano de los órganos. La dignidad del homo faber es usar las manos para desarrollar ideas y conceptos: Un creador como Fernando, ama el ser, ama la obra que le permite sentir y expresarse, como lo hace aquí, en este encuentro que nos reúne, endiabladamente bien.
Rimbaud dejó escrito que la mano de un escritor no es mejor que la mano que conduce el arado del campesino. Un buen recordatorio para esos artistas teóricos que les aterra mancharse las manos de barro, pintura, polvo de mármol o hierro. Las manos de Malo, modelan, modulan y trasmiten al barro sus sensaciones, sus sueños y en definitiva, su inagotable energía.
Los alfareros comprueban el punto de cocción de una pieza con varios sonoros toc´s ese toc, toc onomatopéyico dio paso a la palabra tocar. Fernando jamás manosea ni soba el barro, no necesita hacerlo para humanizar sus cerámicas cuando palpa, acaricia, pellizca, pincha, frota, cuece, esmalta, decora
Siempre bajo la magia y la alquimia de la tierra, el agua, el aire y el fuego. Decía el gran Bogart: Tócala otra vez Sam...
El artista aragonés posee ese aire aristocrático que da haber estudiado en la Massana de Barcelona, claro está que en San Mateo de Gállego no se dejan impresionar fácilmente, a pesar de que Fernando es uno de sus vecinos más ilustres.
Cuentan que los espíritus de algunos antiguos alfareros, habitan las soberbias torres mudéjares de Aragón Torres, palacios, iglesias, catedrales monasterios e incluso castillos como el de Benedicto XIII (conocido como el Papa Luna) en los que Fernando ha intervenido, artísticamente, realizando diversos trabajos de restauración , mientras se encontraba a su vez, con la memoria y presencia testimonial de miles de alfareros y ceramistas de otro tiempo, que con su herencia, han trasmitido a Malo todos los secretos de la cerámica: la diabólica geometría de sus diseños, la técnica de los azulejos de arista, las pastas y los esmaltes más bellos.
Suponemos que los susurros de nuestros antepasados solo son captados por los ceramistas más sensibles, si bien es cierto que el artista no ha vendido su alma como Fausto, si ha conseguido comunicarse con una sabiduría milenaria acumulada durante siglos, una sabiduría que en ciertas ocasiones quedó cortada con la expulsión de los moriscos o los judíos.
Si como dicen, la diversidad enriquece, en la obra cerámica de Fernando Malo ésta alcanza límites prodigiosos: Domina la pintura o los murales, la cerámica de torno, la hechura manual y la escultura cerámica. Fernando Malo no busca, encuentra, de ahí la riqueza de matices de su cerámica.
Los cambios o modificaciones morfológicas de la naturaleza que siempre han inspirado a grandes escritores como Ovidio, Goethe o Kafka, son también una fuente de inspiración para la cerámica de Malo. En uno de sus numerosos murales podemos ver como la materia (en este caso el barro) se transforma en un vértigo de geometrías de gran complejidad. ¡Aquí palpita el espíritu de las torres mudéjares! Por otro lado, en la serie Arquitecturas se combinan formas cerámicas de gran raigambre histórica con articulaciones, lo que parecen ramas de barro, prolongaciones de la forma, en definitiva, la magia de ver crecer la forma cerámica más allá de sus confines naturales.
El ceramista lleva al límite sus composiciones: Formas rasgadas, rotas rodeadas por brazos de barro; incluso un gran cuenco, encima de una base realizada con ramas de barro desnudo.
En ocasiones Fernando Malo aborda proyectos de gran enjundia y se entrega en cuerpo y alma a complicados retos de obra pública, sumergiéndose en ámbitos de mayor dimensionalidad, donde resplandece, todavía más, si cabe, su talento.
La universalidad de su cerámica ha nacido en un cruce de caminos: Le han visto en los tórridos paisajes de Argelia o Túnez compartiendo su sabiduría de la cerámica. Se le vio en las etapas pioneras de la Plaza de San Felipe o en el Colectivo de Cerámica y Ceramistas, compartiendo espacio e iniciativas, encandilando a los artistas en Cerco
con sus creaciones, con su humanidad, con su generosidad y simpatía, con esa sonrisa permanente e imperturbable, que nunca le abandona y que debe haber heredado de esos espíritus inquietos, como el suyo, que todavía habitan las torres mudéjares del gran Aragón.
La exposición Tócame en el Torreón Fortea, marcará época. Permanecerá, por largo tiempo, imborrable en la memoria, la nostalgia de un lenguaje apasionado, de una narrativa expresiva, repleta de fuerza.
Antonio Vivas Zamorano
Director de la Revista CERÁMICA
Miembro de la Academia Internacional de la Cerámica.
¡TÓCAME!
Tócame es una reivindicación al tacto humano. La suerte de tener dos manos es algo maravilloso, la cantidad de terminales del sistema nervioso que pasean por la palma de la mano pueden crear un infinito mundo de indescriptibles sensaciones. El resto del cuerpo igualmente es objeto del deseo de Tócame.
Las manos nos sirven como herramienta para modelar y transmitir al barro nuestras sensaciones, sueños y energía: Esta exposición pretende dar a conocer esa hermosa y sugerente capacidad de jugar y compartir el tacto
Las piezas quieren transmitir tres impulsos, a veces entremezclados, a veces sugeridos:
La tradición cerámica surge en formas y técnicas ancestrales reconocidas. Jarras, cuencos, asas,
La relación con la naturaleza recrea ramas, texturas, frutos; una invitación para el tacto y la contemplación.
El cuerpo humano nace de forma sensual, compartiendo el manoseo, modelando las curvas, acariciando la humedad.
Los materiales utilizados para Tócame son arcillas de alta temperatura, arcillas de diferentes colores (negra, roja, blanca, marrón, ) que nos quieren trasladar hacia un mestizaje cosmopolita. Diferentes grosores de chamota entremezclada, aportan las texturas. Arcilla desnuda, con pequeños velos de engobes coloreados, pinceladas y manchas, son la base de la decoración.
Hoy los materiales, los medios y las técnicas cerámicas son inagotables y casi todas al alcance de nuestras manos. Lo imprescindible, lo verdaderamente importante es querer experimentar la capacidad de tacto, no renunciar al placer y al deseo de nuestro quinto sentido. ¡Profundizar en él y querer compartirlo! ¡Tócame!
Fernando Malo
También me toca a mí anunciar la exposición, sobretodo para los que estáis más lejos.
Voy a intentar ir mostrando poco a poco el interior del catálogo que se ha editado, los textos, dibujos e imágenes.
Esta imagen de las manos es la que aparece en la portada.
El próximo martes 12 de mayo, a las 19 h inauguro la exposición:
TÓCAME
espacio: TORREÓN FORTEA
dirección: Torrenueva, 25 - 50003 ZARAGOZA
horario: Laborables, de 10 a 14 h y de 17 a 21 h - festivos, de 10 a 14 h - lunes cerrado
Se podrá visitar del
12 de mayo al 21 de junio de 2009
Ayer durante toda la mañana, la sala fue un constante movimiento de pintores, piezas al suelo, vinilos en las paredes, piezas sobre los soportes ya secos, iluminación con difusor, con más o menos intensidad, escalera aquí y allá,
Gracias al buen equipo de trabajo del ayuntamiento; Chelo, Fernando y Raquel siempre dispuestos exposición tras exposición.
Una muestra de volumen siempre suele ser más complicada que las habituales de pintura donde se limitan a colgar en las paredes. Aquí tenemos que jugar con el espacio, los soportes, los fondos y sobretodo la iluminación, luego cada artísta puede añadir sus condimentos personales.
Solo faltan cuatro detalles y revisar la iluminación.
El próximo martes 12 a las 19 horas, se abrirá el telón.
Estoy preparando el cuaderno de visitas para la exposición.
Encontré este cuaderno en una papelería, todavía marcado en pesetas. Marcaba 1000 pero estaba rebajado a 900, al final se quedó en 3 euros (suena mejor y parece mas barato). Nos llevamos los dos que quedaban en la estantería.
Cartón y papel reciclado, no tiene nada de especial, eso es lo mejor, su simpleza.
Quería decorarlo con algún pigmento natural, he utilizado el vino tinto, manchas, manos y pies.
¡Tócame también con los pies!
Esta mañana en el Torreón Fortea nos hemos encontrado todas las piezas desembaladas como si hubieran llegado volando desde el taller.
Primero la distribución, mas tarde la brigada ha traído las peanas de todas las medidas y alturas requeridas. Metro en mano, aquí, allá, arriba, abajo, entre cinco personas no nos faltaban manos.
Aún con todo han venido artistas invitados con capacidad de opinión, por cierto muy acertada, y hemos rematado la distribución de peanas y piezas.
Mañana toca el turno a la brigada de carpintería, ellos colgaran los murales y colocarán una pequeña estantería. Las medidas ya están calculadas.
Pasado serán los pintores los encargados de repintar las bases de madera y retocar los detalles de las paredes.
A la vez hemos disfrutado de la selección musical que Pardinilla me pasó ayer para el evento, una gozada, 4 CDs que sonarán de manera aleatoria.
Se han quedado fuera, una pieza grande, quince bocetos y seis murales.
Todo un placer.
Hoy mis obras cuando han subido al camión, han conseguido el rango de obras de arte, según reza en la rotulación del transporte.
Veinticinco piezas de volumen, treinta bocetos de barro, veintitrés plafones y tres papeles.
Cuarenta días en la sala de exposiciones para que el público pueda compartir, disfrutar, valorar, opinar.
Da igual si es una obra de arte, un trozo de barro, un puchero, un recuerdo, un sueño.
Siempre serán una parte de mí.
El camión ha llegado a su destino.
Mañana repartiremos las piezas por la sala. Creo que alguna no cabrá, volverá a casa antes de lo previsto.
Mañana más.
Hoy la empresa de transporte ha venido puntualmente a empaquetar y llevarse las piezas de la exposición.
El taller se ha quedado bastante despejado, mi espíritu liberado y con una brizna de pena.
He tenido la sensación de mandar a mis niños de campamento una larga temporada, me he quedado descansado, sé que están cerca y los visitaré a menudo. Sé que el mismo viaje que han hecho de ida lo harán de vuelta, casi seguro, lo que no sé es si otros hermanos les habrán quitado su habitación, su espacio.
La exposición ya está; nueve meses de ensayos, barros, fuego y vueltas de cabeza.
Ya está; muchas cosas que cambiar, que mejorar, que añadir; vivencias y experiencia.
Plafones de la serie Jardín preparados para embalar y salir una temporada de excursión.
El hierro lo ha preparado a medida mi colega y tocayo Fernando Clavo en su taller del Actur. Aquí lo hemos martilleado y oxidado como si nos lo hubiéramos encontrado en alguna chatarrería en las que, por cierto, estuve buscando algo parecido.
Estas placas de 29 x 29 centímetros las he realizado con arcillas de colores que V. Díez prepara en Manises, las he modelado por la parte de atrás y están decoradas con pinceladas y esponjas por el otro lado.
En la foto podemos ver además de la firma el paseo de los dedos por el barro.
La próxima semana, la empresa de transporte viene a recoger la exposición.
Ya es momento de empezar a espabilarme y de ir descubriendo los intríngulis del trabajo que estoy preparando.
Nos solemos hablar a diario con Chelo, mi fiel enlace con la sala del Ayuntamiento. A estas alturas ya me solicita el listado de las piezas, los precios para el seguro, los títulos, medidas, año y técnicas para las cartelas de cada pieza.
Esta es la parte menos apetecible de todo el proceso.
El número de piezas ya sabemos que son 25, porque se tienen que ajustar a las peanas que encargué hace meses, cuales van a ser ya es más complicado porque he hecho mas de 50, en el horno se han roto varias, otras tantas no se ajustan a la idea del conjunto, algunas están todavía sin cocer,
En cuanto a los títulos, como dice José Luís Cano en su blog: Una imagen vale más que mil palabras, pero el público agradece el subrayado de esa imagen con alguna que otra palabra.
Yo he escogido palabras que giran en torno al título de la exposición, aunque me queda la duda de titular alguna Sin título o Untitled.
Dejaremos el arte de la ekphrasis, para espectadores o teóricos creativos.
En relación a los precios podría escribir diez folios, con lo cual el tema lo dejo para otra ocasión. (Hay que tener en cuenta que son precios para el seguro ya que en las Salas del Ayuntamiento no está permitida la venta).
Las medidas, ahí están, aunque varias aún deben encoger. Hay piezas que realmente complicadas de medir, alto x ancho x fondo , centímetro más, centímetro menos. Voy a proponer incluir también el peso.
El año, es más fácil, son todas del 2009.
Y las técnicas
Aquí voy a tratar de simplificar al máximo: Arcillas coloreadas, 1250º.
También podría ser:
Arcillas de v.diez, ch3 roja, y ct negra, texturadas. Modelado a torno, planchas y churros. Bizcocho 980º. Engobe de gres s-1, coloreado con óxido de cobalto y colorante 14004. Aplicación mediante pincel, esponja y mano. 1250º en horno de gas con atmósfera ligeramente reductora.
Tenemos que pensar que los espectadores entendidos en cerámica rondarán el 2 de cada 1000. ¿Por qué castigar a los otros 998 a leer semejante parrafada?. Nunca he tenido ningún problema de contárselo a viva voz al interesado que me lo pregunte.
En la foto aparecen piezas pequeñas, en forma de bocetos y pruebas, con el telón de fondo.
Hace poco más de un mes, Gladys, amiga, alumna y estudiante de cerámica en Antibes, después de realizar sus prácticas en mi taller, pudo disfrutar de unos días en Barcelona.
Con buen olfato ceramista también visitó la tienda de Escudillers. Allí, sorprendida, descubrió mis piezas.
Esta vez había descendido su nivel de estantería y reposaban en el interior de la tienda, mas escondidas. Ahora estaban acompañadas de platos churriguerescos, azulejos de hacendosos vendimiadores, muñecas de barro y vidrios coloreados.
Si paseáis por la calle Escudillers de Barcelona, por favor, entrar a darles recuerdos a mis piezas.
Hace seis meses.
Aquella mañana se repitió uno de mis recordados placeres, pasear por Barcelona.
Las ramblas, el barrio gótico, la catedral, el puerto, atarazanas, la plaza del Pi, la Massana, Santa Mª del Mar, las callejuelas solitarias y todos mis rincones de la época de estudiante
hace treinta años.
Mis pies me llevaron hasta la calle Escudillers, donde me reencontré con mis piezas.
En lo alto de una estantería, sobre mariquitas, búhos y quijotes, cerca de la puerta, podían ver deambular a la gente. Ya habían aprendido a hablar catalán. Las encontré igual, para ellas el tiempo parecía no haber pasado.
Estos días estoy en pleno trance para mi próxima exposición en mayo, Tócame.
Recopilando los textos de amigos, ilustraciones y fotografías para el catálogo.
El diseño esta a punto, quiero un catálogo original.
La exposición se inaugura el 12 de mayo, se clausura el 21 de junio, después
, quedará el catálogo.
Gracias a todos los colaboradores.
También Laura y Andrés se han atrevido con el muro.
Ellos ya tocaban el barro con sus pequeñas manos, ahora creo que ya no les crecerán mas Las pelotas de voleibol, saben muy bien de que hablo.
Otro de los magnetismos de la arcilla es que al tocarla casi siempre produce una sonrisa, sobretodo al tocarla por primera vez, con curiosidad y misterio. Es un placer poder provocar sonrisas.
Tocadme hijos!
Qué hijos me han tocado!
La complicidad que da el barro es única.
Esta es la obra con la que colaboro en la exposición de este año.
"Cuenco Mudéjar" 37 x 21 cm. Aparecen detalles de la torre de Utebo.