Las piritas de Navajún.
Claudio, cristalizaciones, margas del cretácico, cubos, propiedades curativas y estéticas y más imaginación
Claudio, cristalizaciones, margas del cretácico, cubos, propiedades curativas y estéticas y más imaginación
El Moncayo al fondo, en la Rioja, celebrando con amigos,
calores, la orquesta de Gerardillo,
cumpleaños y todoterreno,
Navajún, huellas de dinosaurios, pliegues de lodo, algas, silencio y noches eternas,
azufre, talco, arcillas, imaginación, presión y temperatura.
Hice esta foto en la casa de Paco.
Una escalera magnífica que nos conduce al cielo.
Cada vez que voy a Naval cargo energía, me siento como en mi casa.
Aquellos dos veranos de 1979 y 1980 fueron mucho para mí, los olores, las imágenes y el tacto me persiguen.
De Naval al cielo.
Esta vez me sorprendió mi visita a Naval.
El ambiente artesano entre mermeladas, maderas, jabones y cerámicas ilusionadas, nos abrazaron con sus sonrisas en el pirineo oscense.
La encantadora Kety mostraba una vez mas su atracción especial; el aire movía su coleta para descubrirnos lo que yo ya suponía, que las mujeres de Sobrarbe realmente son mujeres seductoras, como su entorno, como su actitud ante la vida.
¡Un brindis por ellas!
Siesta en Abizanda.
Siempre hay un antes y un después.
Los planes imprevistos para visitar Abizanda me transportan a un sueño digno de siesta.
Al despertar no sé si el fin de semana comienza en Muel, sé que he abrazado a Kety, he olido Naval, he paseado por sus calles y me he emocionado.
Una maravilla las siesta de cinco minutos, la desconexión,
Muchas historias y sensaciones para contarlas poco a poco
Después de tanta inauguración las clausuras ya no nos preocupan.
Hace días Alejandro Arruga me mandó fotos del último concierto de los Howazas.
Fue el 24 de mayo, día de las comuniones en el pueblo. Entrada 5 , barra libre. Horario, a partir de las 11 y pico. Lugar, peña de los TNT (San Mateo de Gº).
Público: a tope, fans y algún familiar maduro (solo un rato).
Uno de los familiares que se coló sin entrada fui yo, no sonaban nada mal, se lo habían currado bastante con los ensayos y el repertorio.
Hoy he instalado en el taller el antiguo equipo de música, el plato para vinilos, he limpiado las conexiones y desempolvado a los discos de Creedence, Pink Floyd, Bob Dylan, AC-DC, Kinks, Rollings, Lou Reed, discos que compré a los quince años.
Un placer escuchar el chisporreteo de la aguja de diamante, un lujo la selección artesanal del tema, un placer tener las fundas entre las manos.
Paso el testigo a la siguiente generación musical con sensibilidad artística.
Discos que compré hace 36 años y siguen sonando tan frescos.
Es el milagro de la música, del rock, de la magia de los años 70, todo un lujo haberla vivido.
De vuelta a casa.
El paisaje no es muy diferente del Túnez interior mediterráneo, las costumbres, los vicios y las pequeñas rutinas hacen de San Mateo un paraíso entrañable.
Casa, taller, cumpleaños, encargos pendientes, curso de radio, actividades que me recuerdan donde está mi espacio más cercano. Además, se me sonroja la cara de saludar a tantos amigos y colegas que saben de mí a través del blog.
Aquí estamos, aquí seguimos
El olor del barro, las vasijas crudas secándose, las manchas de las paredes, tablas con piezas entrando y saliendo al sol, el color, la mágia,
El juego de palabras me transportó a Naval (Huesca), la alfarería de Paco Buetas donde estuve aprendiendo un par de veranos.
Nabeul
Naval. ¿Quién fue el primero? Tal vez fueran lo mismo.
Nabeul es el centro actual más importante de la cerámica tunecina.
Visitar los talleres de la zona industrial por la rue poterie, me traslado a Manises o Talavera en la España de los 60 (cuando yo nací).
Magníficos alfareros, barro y mas barro, tinajas, cuencos, maceteros, ánforas
*En la foto uno de los tantos y tantos alfareros que no paraba de dar vueltas a su rueda.
El detalle: ocho paquetes de tabaco, cenicero improvisado y el móvil bien colocado.
La delegación de la Oficina Nacional de Artesanía nos dice que puede haber unas 350 alfareras en la zona, Ines y Sana que están trabajando con ellas, calculan que puede haber 700.
Nos ofrecieron aceite de oliva, pan y huevos duros.
Un manjar autóctono, el pan recién hecho para untar en el aceite, los huevos pronto desaparecieron del plato.
Las gallinas ponedoras nos recordaban que para la cerámica también consiguen ser autónomos, el barro cerca de casa, la chamota de piezas rotas, sus manos, el lentisco para decorar, las boñigas de sus vacas,
Jemâa nos muestra como realiza el bruñido con una concha.
Cuando entramos en la estancia donde trabaja Jemâa, ella saco estas dos piezas guardadas entre paños debajo del somier.
Les potières de Sejenane, he descubierto que no hacen cerámica, hacen algo superior.
Siempre han realizado piezas de barro para su casa, su cocina, sus líquidos, su almacenamiento y su decoración. Nunca lo han hecho para ganar dinero.
Sahbani Sana, joven sonriente de la región que ha estudiado cerámica en Túnez capital, valora el tesoro que tiene junto a ella, esta trabajando con las alfareras, con su misma humildad, con su aportación laboriosa.
Merci Sahbani.
Sabiha a sus 45 años se siente una alfarera reconocida, con premios, ferias en el extranjero y fotos en diversas publicaciones.
Ahora no pasa por sus mejores momentos familiares, se le ve en los ojos y como no, afecta también a su creación.
Ella es una creadora habilidosa, hay que verla trabajar, ella lo sabe, además de saber hacer todo el proceso bien, ella puede dar vida a las piezas.
Sabiha enseguida montó su espacio de trabajo.
Mientras sus manos y su boca hablaban al unísono, la vasija fue creciendo entre realidades y sueños.
Las miradas, el placer, el juego y el sentirse importantes pueden salvar una tradición ancestral, cargada de valores inmateriales.
Nada mas llegar a Sejenane, en el nuevo centro creado para la promoción y enseñanza de su tradición cerámica, nos esperaba esta mujer, Hbiba, piel clara y estirada, mas joven que yo y de mirada clara y profunda.
Descubrió el plástico que tapaba la arcilla y me dijo que iba a hacer una tortuga. Como una niña grande y con unos dedos ágiles y aprendidos, en dos minutos nació la tortuga del barro, luego un pájaro. No pude aguantarme y cogí barro para modelar mi pieza, pedí lo mismo a los alumnos, la arcilla preparada con mucho esfuerzo, desapareció rápidamente.
*En la foto, la sonrisa complaciente de la alumna, presagia la continuidad de la tradición.