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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Restauración. Arrimadero del trasagrario. Composición de azulejo de cartabón y azulejo de arista. Una preciosa composición de zócalo con solamente dos modelos de azulejo. Sin ordenadores, sin curso asistido de diseño. Geometría y creatividad auténtica. Vaya torre; siempre una visita agradable, impresiona la fortaleza de la composición del ladrillo, de la cerámica, de sus aristas. Detalle del cimborrio. Azulejo liso, pináculos, tubos desagüe (gárgola), colores verde y marrones. El Cántaro y el Ladrillo En la alfarería tradicional, el cántaro es la pieza que define en si misma la naturaleza del lugar –el barro, el agua, el fuego – y también su cultura escanciada por su forma, técnica y usos. El cántaro da cobijo al agua, ésta genera vida y es soporte de cualquier existencia. Es la vasija prototipo que se encuentra en la herencia de todos los pueblos, cataliza lo esencial del objeto funcional sumado a la belleza inherente de su logro. En la edificación, el ladrillo o “rejola” -según la tradición lingüística mudéjar- comparte el humilde origen de la arcilla y también idéntico proceso. Su métrica, peso, textura y su color se tornan en forma de construcciones habitables que protegen la vida, favorecen a la supervivencia de la población y sostienen la cultura de quien lo crea. En el primero de los casos, sólo la pericia y la mano del artesano alfarero que manualmente elabora por sí mismo la pieza consigue el objetivo. En el segundo, con el ladrillo, se necesitan más manos y otros medios para alcanzar y convertirse en el techo protector de las personas, en un refugio. Para ello hace falta que todo sea planificado por la mente creadora del maestro albañil, el constructor o el arquitecto. El cántaro consigue el anhelado equilibrio entre forma y función en un solo proceso debido a su larga depuración histórica. En la arquitectura no siempre se consigue con las virtudes innatas del ladrillo la misma perfección. El impulso intelectual no consigue, en todos los casos, la tipología como orden supremo. Pero en ambos, con el cántaro y con el ladrillo, se consigue una primera etapa funcional que permite el disfrute privado y colectivo que justifica su elaboración. Aun a pesar de ello, ni el cántaro ni el ladrillo son en sí mismo arte, para conseguir tal estadio hay que implementar un nuevo impulso creador y añadirle el orden, la pureza formal, la textura, el brillo y esas otras cualidades que le dan la individualidad; todas aquellas que lo hacen diferente e identificable por ojo instruido y por sentimiento popular. Esta reflexión pretende explicar el paradigma de lo mudéjar, esto es, la conquista de lo sublime partiendo de lo más elemental de la naturaleza. El agua y la tierra por medio de la cabeza pensante del artista alfarero; la madera y la sierra en el carpintero o el espacio, la luz y la materia para el arquitecto. Es éste el verdadero compendio cultural que define la tradición cerámica y constructiva del mudéjar español. Si hay algún artista que mantiene el espíritu mudéjar en Aragón este es, sin duda, Fernando Malo. Un autor que maneja el fuego contra el barro con la ayuda del agua; que tiene la maestría para hacer el cántaro perfecto y a su vez la rejola apropiada tanto para una reintegración necesaria en un edificio histórico como para una exposición didáctica. Más allá del hacedor excelente, Fernando Malo es el creador que con soltura se atreve a traspasar la línea indefinida entre lo artesano y lo artístico y lo hace sin establecer fronteras. Como un “único”, acompañado de una visión total que, como el arquitecto, crea y ordena los materiales, las técnicas y las formas para trascender el mudéjar y portarlo sobre sus hombros más allá del presente siglo XXI. Fernando Aguerri. Fernando Aguerri. *Fernando Aguerri, junto a su hermano José Ignacio Aguerri,son los arquitectos que dirigen las obras de restauración de la Catedral de Tarazona. Alfar Mudéjar siglo XXI. Catálogo. Catedral de Nuestra Señora de la Huerta de Tarazona (Zaragoza). Alfar Mudéjar siglo XXI. Catálogo. Iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Aniñón (Zaragoza). Platos de dos tamaños, columnas 50 cm, color verde “aniñón” (verde melado). Salas de Pedro IV. Palacio de la Aljafería. Zaragoza. Ayer estuvo visitando la exposición Luís Franco, arquitecto en la dirección técnica de la restauración de la Aljafería. Pudimos presumir conjuntamente y poner en valor las solerías del Palacio. En la foto las salas de Pedro IV, una solería creativa y actual, realizada con un material desnudo y una decoración de óxidos de hierro y manganeso bajo una temperatura de 1250º. Podemos valorar un “huevo roto” creado con las manos del sartenero, para llevarlo a la boca y pasarlo con un buen trago de tinto de garnacha, pero hace años que no se sabe apreciar un botijo recién modelado, un azulejo recién pintado, un trocito de barro acariciado… Fernando Malo y la tradición Azulejo de arista y azulejo de cartabón. Iglesia de Stª Justa y Stª Rufina de Maluenda (Zaragoza). UNA MIRADA AL MUDÉJAR Otra perspectiva de la torre de Ateca. Aquella mañana fui a buscar al párroco a su casa; al decirle quién era y lo que queríamos, torció el morro preguntándome si era un ceramista de Muel y que la restauración de las piezas comenzaba a fallar porque los colores de las columnas más cercanas al suelo ya se estaban desprendiendo. Pude comprobar que realmente la cubierta del esmalte estaba saltando, pero era de las piezas originales que en su debido momento no se habrían consolidado o protegido lo suficiente por parte de la empresa de restauración. Mis piezas seguían allí, como recién sacadas del horno, recordando la estética musulmana de sus artesanos. Una visita obligada a Ateca, por tierra mudéjar, no muy lejos de Calatayud. Torre de la iglesia de Stª María de Ateca (Zaragoza). Impresionante torre del mudéjar. Colores preciosos, verde y miel, con mucho sabor y olor a morisco artesano. Una de las claves importantes del catálogo son las maravillosas fotos de Antonio Ceruelo. Aquí podemos ver el cimborrio de la Catedral de Ntra. Sra. de la Huerta de Tarazona, fue en nuestra segunda ruta mudéjar a finales del mes de agosto. Podría ser un sueño o una ilusión el que los alfares mudéjares continuaran su creación artesanal en nuestros días. Podría ser una realidad que cuatrocientos años después, los artesanos aragoneses que profesaban otra religión diferente a la cristiana, continuaran embelleciendo nuestra vida y nuestro entorno. La cerámica como fiel testigo continúa siendo un narrador de la historia, la cerámica siempre ha sido el hilo conductor de culturas, civilizaciones, arte,… Un encuentro casual con el arquitecto encargado de las obras de restauración de la Catedral de La Seo de Zaragoza proponiéndome un reto con la fachada mudéjar de la Parroquieta de San Miguel, supuso una experiencia cerámica que marcaría el trabajo de mi taller a partir de entonces. La cerámica ha de ser siempre un desafío con los cuatro elementos, un juego creativo que nos libre de la monotonía, que deje espacio para la sorpresa y la imaginación. Treinta años en el oficio, dieciocho entre cerámica mudéjar, mas de veinticinco monumentos, las ocho capillas de la La Seo de Zaragoza, los 800 m2 de solerías en el Palacio de la Aljafería, hornadas de lujo, noches para olvidar ya olvidadas, viajes, pruebas de colores y nuevos descubrimientos, gran equipo de colaboradores y colaboradoras, amigos y técnicos, andamios, kilómetros, rincones con olores centenarios, ladrillos sobados, torres esbeltas, el sube y baja de escaleras de caracol polvorientas, veletas, palomas, albañiles y encargados de obra, ensayos de laboratorio, electricistas y carpinteros, arquitectos, aparejadores, restauradores, soledad, silencio, frío invernal, cierzo, sol de agosto y botijo, y esa satisfacción de ver colocada nuestra cerámica, para compartir con todos, vecinos, estudiosos, turistas, amigos,… para formar parte de la historia. Alfar Mudéjar siglo XXI muestra a modo didáctico las diferentes fases de la arcilla, las técnicas utilizadas y los procesos de restauración. Nuestro Alfar, nuestro Mudéjar y nuestro siglo XXI tratan de unir la tradición, la historia y la modernidad. Aunque parezca que la Edad de la Cerámica está llegando a su fin, aquí se muestra una vez más el poder del barro, el misterio de su alquimia, la sencillez de la arcilla y la fuerza de su lenguaje. Hablar del Mudéjar, es hablar de Aragón, de nuestra historia, pero sobretodo es hablar de artesanía, de esas manos artesanas que nos han dejado hermosas muestras en torres, capillas y palacios de nuestro rico patrimonio aragonés. El paso del tiempo nos demuestra que el trabajo minucioso de alarifes y ceramistas, arquitectos o herreros, realizado con vocación y delicadeza puede persistir ante cambios culturales, políticos, religiosos y estéticos. Fernando Malo, maestro artesano de nuestra tierra mudéjar, nos sirve de hilo conductor entre la tradición alfarera de finales de la Edad Media hasta nuestro siglo XXI. Su taller en San Mateo de Gállego, cuenta con 18 años de experiencia en la restauración de monumentos donde la presencia de la cerámica se hace notable, La Seo de Zaragoza, el palacio de la Aljafería, la catedral de Tarazona o torres como la de Ateca o Utebo, son alguno de los ejemplos mas significativos. Este Alfar del siglo XXI también apuesta por la creatividad artística, el diseño y las nuevas tecnologías, recordándonos la importancia que debe tener la presencia de la artesanía en nuestra sociedad actual, en la arquitectura, en la decoración, en nuestra vida cotidiana, en nuestro entorno. Desde el Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón a través del Centro de Artesanía de Aragón se inicia este proyecto expositivo y didáctico que pretende mostrar las raíces de la cerámica mudéjar, un proyecto emprendedor, itinerante, para compartirlo en escuelas, municipios, dentro y fuera de nuestra tierra aragonesa, porque la artesanía no tiene fronteras. Me acerqué un poco más para descubrir los modelos de azulejo. Al ampliar la foto he descubierto la paloma que estaba posando para la foto. Impresionante torre. Ayer de viaje hacia Alacón paré en el pueblo de Muniesa para contemplar su maravillosa torre mudéjar del siglo XVI. Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo de 94 páginas que hace un recorrido de imágenes por diferentes monumentos mudéjares restaurados por nuestro taller. La colaboración con los textos de varios autores, enriquecen este paseo por la cerámica mudéjar. Este catálogo-libro, lo voy a ir editando poco a poco en este blog, sobretodo para los que les separan muchos kilómetros de esta tierra mudéjar. Espero que disfrutéis. * Esta es la portada, detalle de la torre de Utebo (Zaragoza). El próximo jueves, día 29 de octubre, abriremos las puertas de la exposición que estoy preparando sobre la cerámica mudéjar. Siempre me gusta apurar al máximo los detalles, es una exposición básicamente ilustrativa y didáctica sobre la cerámica utilizada entre los siglos XIII y XVII en el denominado arte mudéjar tan representativo de nuestra tierra aragonesa. Esta exposición la llevo preparando 18 años, desde la primera vez que realicé una modesta copia de un azulejo mudéjar que cayó en mis manos de la Iglesia de Tierga, a las faldas del Moncayo, tierra de óxido de hierro. El proyecto se acompaña con un vídeo y un catálogo que muestra la restauración en edificios emblemáticos del patrimonio artístico. A través de este blog, se irán publicando las páginas del catálogo, los detalles de la exposición física en el Centro de Artesanía de Aragón y los eventos que la rodeen. *En la foto: La portada y contraportada del catálogo que pasado mañana entra en máquina. ¡Por fin!. Si puedes pasar por la exposición mejor. Con los preparativos de mi próxima exposición, he recuperado de viejas cajas y estanterías olvidadas, restos de las cerámicas que hicimos para el Salón de Trono del palacio. Son las migajas que quedan de las 57.000 piezas que hicimos hace once años. Esta vez con Fernando y José Ignacio Aguerri he vuelto a pisar los suelos de la Aljafería, siempre un placer pasear por las estancias del palacio y pensar que bajo esos artesonados paseó el entorno de los Reyes Católicos ¡cuantas historias!. En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de contemplar los recovecos de las seis plantas de la torre del Trovador, espacios que se encuentran fuera de las visitas guiadas. * En la foto parte de la escalera noble, grandiosa y monumental… De nuevo, la maestría de Antonio Ceruelo tras un objetivo fotográfico, consiguió hacer hablar a las solerías cerámicas del palacio. Yo con mi modesta cámara pude plasmar el juego entre el cielo y la tierra. Es habitual en las visitas turísticas a la Aljafería las miradas a las techumbres y a los hermosos aljarfes que decoran el palacio, pero también existe el suelo que es lo primero que yo miro antes de pisarlo… Preparando la exposición hemos montado en el taller esta porción de la solería de la Capilla de los Arcángeles de la Catedral de La Seo de Zaragoza que hicimos en 1998. *Sirva esta información para presentar las fotografías enlazadas al BLOG. *Detalle de la bóveda. El domingo visitamos extraoficialmente la Iglesia de la Virgen de Tobed. Fiestas del pueblo, invitados a comer a casa de los Quero, padres de Mª Jesús, sobremesa y rifa junto a la iglesia, el cura subido al entarimado, la puerta de la iglesia abierta pidiéndonos a gritos ¡ven, entra, descubre,…! Allí estaban nuestros azulejos, las magníficas pinturas, el artesonado de madera policromada, la virgen… Un pueblo que respira mudéjar. *Iglesia de la Virgen de Tobed, siglo XIV. Como dicen los autores de la idea: “Un paseo es un tiempo ganado a la prisa, a la ambición, a las obligaciones, al estrés... Es un tiempo rescatado para nosotros mismos, para el disfrute y debe ser el deleite el que guíe los pasos de quien se acerca a estos ábsides, se complace con sus torres o se deja seducir por el sugerente juego de luces y sombras de las yeserías. *La foto: El muro de la Parroquieta, recién restaurado, decorado con los azulejos. El amigo Emilio Pedro Gómez, profesor de matemáticas, me ha enviado el trabajo de sus colegas Carlos Usón y Ángel Ramírez sobre el mudéjar. Desde el Servicio de Educación del Ayuntamiento de Zaragoza se han editado unos cuadernos de Rutas Matemáticas donde, a través de paseos por la ciudad profesores y alumnos descubren y disfrutan del arte plástico y arquitectónico y del arte matemático. Nueve edificios emblemáticos del mudéjar aragonés, muestran los juegos de simetrías, los ritmos lineales, las traslaciones, giros, reflexiones, deslizamientos, paños infinitos… * La imagen presenta el diseño de la estructura de la decoración del paño mudéjar de la Parroquieta de san Miguel de La Seo de Zaragoza, realizado en ladrillo resaltado. Esta es la composición que aparece en el trasagrario de San Miguel. Una cruz en diagonal que va creciendo y se expande a lo largo y ancho de todo el zócalo. Matemáticas… Sin salir de Zaragoza, se han tomado las imágenes en esta iglesia mudéjar del siglo XIV que conserva su hermosa torre cuadrada de ladrillo resaltado. En el trasagrario de San Miguel de los Navarros aparecen los dos modelos de azulejos realizados en nuestro taller. La foto la hice recién colocadas las cerámicas, en 1993, hace 16 años. Mi querida torre de Utebo, ya forma parte de mí desde hace años. Vengo a visitarla de vez en cuando, hoy la hemos visto desde la terraza, casi nos dejaba tocarla. Antonio y Héctor están trabajando sin descanso; desafiando los ángulos, las luces, las perspectivas, kilómetros en la carretera, el cielo, las sombras, el calor,… Hoy nos hemos entremezclado en las fiestas turiasonenses, entre el cipotegato, la procesión de los ediles y obispos, la banda de música y la hora del vermut. Impresionante recibimiento. La Catedral ensalza la tradición de esta bella ciudad plagada de historia y arte. Los pináculos de cerámica resistían la embestida del cierzo que no dejaba de menear las nubes. La torre de Longares nos dejó bien clara su imponente presencia. Torre fortaleza de ángulos rectos que marcan la sencillez, lo rudo, la simplicidad de la forma, la apariencia sin más, despojada de filigranas arquitectónicas. Sólo la cerámica se permite el lujo de jugar con el monumental muro. Aniñón, Iglesia de Nuestra Señora del Castillo. En el año 2002 realicé para la torre platos y fustes con un color verde especial, “verde Aniñón” lo bauticé. Ahora que lo vuelvo a ver con los pies en el suelo, el “verde Aniñón” no se aprecia en absoluto. Suerte para las palomas y otras aves de las alturas. Pueblo de gran tradición alfarera, Villafeliche, nos descubrió el laberinto estrecho de sus calles moriscas. Y los molinos de pólvora… La torre lucía sus franjas de azulejo de arista, cerca el vermut con olivas y el alcalde que se nos presentó mientras el colega local Manuel Gil se acercó en bicicleta a tomar el café. Impresionante restauración del interior de la iglesia de Santa Justa y Santa Rufina, las patronas de los alfareros. Cerámica en la zona del altar, modelos de arista y otros decorados sobrecubierta con motivos especiales y únicos. Antonio y Héctor Ceruelo, el equipo profesional del estudio Selenio, en todo momento compartiendo la belleza del mudéjar. El sacristán Manuel, con su amabilidad, nos abrió todos los rincones de esta bella iglesia de la ribera del Jiloca. Ayer comenzamos el recorrido mudéjar para fotografiar y grabar imágenes que acompañarán mi próxima exposición sobre la cerámica mudéjar. Primera visita Ateca, comarca de Calatayud. Me presenté a Florián, el párroco, para que nos abriera la verja. - ¿Qué tal las cerámicas de la torre?, le pregunté. Con cara de crítica y de tranquila curiosidad nos dirigimos al pie de la inmensa torre. Es verdad, alguna columna de la parte baja ha perdido bastante cantidad de superficie esmaltada, pero resultan ser las originales, no las mías. Reclamaciones a la empresa de restauración por no haber consolidado el vidriado de las piezas originales. Ya me estrañaba… La queja del párroco, por suerte, no desmerece en nada el maravilloso conjunto del juego de ladrillos y cerámicas, fustes y ataifores que recrean una torre que habla por sí sola. Hace un año hicimos más de 6000 tejas de lágrima para el chapitel de esta ermita. Las piezas de dos colores, verde y amarillo, las hice en colaboración con el taller de Alfonso Soro de Fuentes de Ebro. El domingo fuimos a pasar revista, a ver que tal estaban colocadas y a conocer su entorno. Elegante torre octogonal, juego de ladrillo y teja en lo mas alto del pueblo. Otro lujo para compartir. Fuendejalón, faldas del Moncayo, tierra y cepas, buen vino, visita agradable, sugerida. Uno de las primeras partes restauradas fue este pináculo que se puede ver muy cerca desde la calle. Para apreciar con mas detalle los del cimborrio es recomendable utilizar prismáticos. El domingo visitamos el exterior de la Catedral de Tarazona. Las últimas piezas para el cimborrio, las entregamos en octubre del 2007, las primeras, según me consta en los papeles fueron un pináculo y unos azulejos para el pináculo en febrero de 2002. Ver la obra acabada desde abajo, produce una sensación especial, recuerdos de multitud de historias en los andamios y en el taller. Suelen quedar los mejores momentos y se van borrando los otros…( las rajas de los tubos de desagüe, los cambios de color en el horno…) Ahora es un placer tener allí, en tierras del Moncayo, parte de nuestro trabajo para el disfrute de todos. Ayer el equipo de ceramistas de “Reprotres”, visitamos el yacimiento arqueológico de “La Cabañeta” en El Burgo de Ebro. En el pequeño museo del pueblo pudimos ver y tocar piezas increíbles, perfumeros de alabastro, cerámicas refinadas, moldes de lucernas que parecen hechos la semana pasada en cualquier taller cercano. El asentamiento militar de la república romana nos ha mostrado teulas (tejas) rotas y restos de maderas quemadas en el saqueo de la ciudad. Javier y Alfonso se han inspirado para reproducir alguno de los modelos que han surgido de estas tierras. Los amigos de Xátiva descubrieron, a través de este blog, la existencia de esta impresionante solería cerámica de las Reales Fábricas de Valencia. Decorada por un paisano suyo de Xátiva y colocada en esta Sala Capitular en 1808. Hablamos por teléfono hace menos de un mes, son un equipo de dos ceramistas y dos historiadores de arte que están estudiando e investigando la cerámica valenciana de su entorno, la influencia en las decoraciones, las técnicas, la historia de los centros de producción,… Tras pedir los permisos pertinentes al Cabildo, la cita era para ayer a las cuatro de la tarde. Allí nos encontramos, en la puerta de la Catedral del Salvador de Zaragoza. Tuvimos la gran suerte de que el responsable del templo que nos guió la visita, fuera también una persona inquieta que disfrutaba con su trabajo. Nada mas entrar a la sala Capitular, aseguraron que debía de estar firmado y comenzó la búsqueda. Se movieron sillas, tapices y alfombras para poder apreciar la magnífica decoración que nada tenía de motivos religiosos. Flores, cintas, mariposas, paisajes,…; según su opinión se trataba de una creación de influencia francesa vanguardista en su época. Por desgracia las humedades principalmente y el paso del tiempo han desprendido gran parte de la superficie esmaltada. Se sabe que se realizó en el año 1808 en las Reales Fábricas de Azulejo de Valencia siendo su propietaria María Disdier. Después de media de hora de fotos, disfrute y conversación, escuchamos una exclamación sorpresiva de Josep Lluís: ¡YA ESTÁ! Después, gracias a la amabilidad de nuestro guía pudimos visitar el interior de las capillas que se restauraron hace once años. En muchas también descubrimos la firma, se leía todavía correctamente: F,MALO, 1998. (Continuará) Nuestra recomendación sería desalar, reintegrar cromáticamente y proteger. ¿Por qué no se pondrán de moda otra vez este tipo de suelos? Ahora tenemos mejores materiales, más medios, más libertad de diseños, formatos, texturas… Tengamos la esperanza de que volverán los gustos artesanales, lo personalizado, la mano del hombre y "la belleza del paso del tiempo"… En la parte del fondo de la sala es donde mas deteriorado aparece, se aprecian las sales a primera vista haciendo saltar poco a poco el color. La pasada semana, pude contemplar esta maravilla de solería en la sala capitular de La Seo de Zaragoza. Su estado en conjunto presenta una buena armonía cromática, al observarlo de cerca ya podemos ver bastantes ausencias de superficie esmaltada. La visión desde arriba siempre es privilegiada, los ladrillos y la cerámica respiran; las calles, el paisaje y el sonido mundano parecen marionetas que danzan. Ha sido la primera toma de contacto con este edificio del s.XIV, ahora nos toca hacer las muestras de forma y color. Un placer volver a reproducir cerámica mudéjar, esta vez hay piezas nuevas, unas estrellas bastante grandes (de 20 cm.) con su cerco, flechas, columnillas y flechas. Manos a la obra. He subido por la escalera interior de la torre, caracol interminable de piedras ajustadas a la perfección, en la cornisa me esperaban las cerámicas, bolígrafo y metro en mano concretaban la medición de los cinco modelos de piezas que debo reproducir. Las campanadas de las once han sonado cerca, muy cerca. Esta mañana, todavía de noche y con lluvia he salido para Montalbán (Teruel), más de dos horas de viaje, mucho aire, frío, lluvia y nieve. He aparecido en Montalbán; la carretera quería cerrarse entre montañas, pueblo hermoso, cuestas prolongadas. Muestras de color cocidas. 980º de cocción nos dan el amarillo y el verde. En la foto se puede ver la manera de colocación de las tejas de lágrima, cada una va clavada por su respectivo agujero. Barnizado Miguel Ángel ya está aplicando los colores. Bizcocho. Ya están bizcochadas las 5870 tejas de lágrima que tenemos encargadas para el chapitel de la torre de la iglesia de Fuendejalón (Zaragoza). Carretera Madrid. En la foto se ven las dos entradas a la antigua sinagoga, una para los hombres y otra para las mujeres. Después de casi un año he cerrado el círculo de la restauración del mural de Evaristo. Ayer, por fin, cerré círculo. Enmarcado, iluminado, es sin duda la pieza principal de este despacho, ya sólo le queda a Evaristo ordenar sus papeles. Nuestra atención se ha fijado en esta vitrina, en concreto en las dos piezas de la derecha. Fotos, medidas y el detallado catálogo-libro del historiador y arqueólogo Julián M. Ortega, sirven de inicio para nuestro trabajo, además de pequeños fragmentos para contrastar los colores. Hoy el viaje nos ha conducido hasta Albarracín (Teruel). El motivo del viaje, ver, estudiar y escoger diversas piezas para reproducir y poderlas utilizar como recuerdo de los fondos de la sala de Historia Medieval del Museo. Como siempre hemos recibido un trato muy agradable y hospitalario de la Fundación Santa María, de su director Antonio Jiménez y Stephanie. El detallista equipo de restauración de Artyco no descansa entre la integración de los azulejos y la madera policromada, la imagen del Cristo se brinda a las manos delicadas de las restauradoras. Hace más de tres meses visité la Capilla del Cristo de Lecina para tomar muestras de los azulejos que debemos de reproducir. Hoy por fin la visita de obra nos ha convocado; la formulación de la base de los esmaltes, los colorantes y la proporción de óxidos, casi los he olvidado a no ser por las puntuales anotaciones en el cuaderno del taller. Los andamios reposan sobre la solería que se ha de recomponer, se ha decidido arrancar la totalidad para integrar mejor las piezas nuevas, todavía esperaremos una semana mas, aunque hemos decidido preparar alguna nueva muestra para decidir sobre la superficie brillante/mate y sobre las tonalidades azules tan variadas en los originales. El detalle nos descubre modelos de azulejos que aparecen en el Castillo del Papa Luna de Illueca, azulejos de arista abrazados al campanario. Aprovechando el viaje, el turismo gastronómico y el cultural, nos encontramos ante esta fachada del convento de la Concepción del siglo XVII en Epila. Es una maravilla descubrir la magia de cada azulejo, cada azulejo es una historia revelada por el fuego. Una historia que ha cambiado muy poco desde el siglo XVIII. Nosotros decoramos 45 piezas y 10 mas para realizar las pruebas de color, en cinco de ellas no equivocamos de colores, de trazos u olvidamos aplicar el óxido. Eso magnifica que a cada azulejo se le dota de personalidad propia, nos marca la diferencia. En la foto descubrimos mas detalles especiales, en un azulejo quieren desaparecer los azules, los amarillos,… Curiosamente aparece una cuerda junto al zócalo cerámico, ¿Cual será su significado? Tal vez quieran ahorcar al ceramista? Tal vez significa que el arte cerámico ha muerto? Volveremos después de Semana Santa, cuando ya estén colocados, volveremos para compartir la multitud de pinceladas sobre cada azulejo, volveremos a pasar revista, volveremos para disfrutar de la hospitalidad de don Clemente. Ayer viajamos a Calatorao (Zaragoza) para llevar los veinte azulejos que se necesitaban para completar el arrimadero de la Capilla del Santo Cristo. Por sugerencia de don Clemente el cura, preparamos cuarenta para que queden para posibles reposiciones. Me acompañaron Lourdes y Loli, amantes deseosas de saber dónde se colocan nuestros trabajos. Aparecen en la foto en compañía de don Clemente, a sus pies parte de nuestros azulejos junto al espacio donde se ubicarán. A finales de noviembre, visité la Capilla del Santo Cristo de Calatorao, todo un lujo en compañía de don Clemente que hizo de anfitrión y me proporcionó muestras de los azulejos para reproducir. No se necesitaban mas de 20 unidades, azulejo manual de 12,5 x 12,5 cm., después de las oportunas pruebas de color, dos, tres,…el viernes conseguimos el punto de relajación para la decoración y comenzó la danza de pinceles entre Loli y yo, azul aguado, punteado de carboncillo, perfilado de manganeso. Horno eléctrico de pruebas, siempre dispuesto para pequeñas producciones, han salido bastante bien. He vuelto a recocer alguna probando subir un poco el verde (carbonato de cobre). Técnica: Según el Archivo parroquial de Torrelapaja “Cuentas parroquiales de 1764 a 1796”: Azulejería decorada de influencia barroca. Temas vegetales para composiciones seriadas, principalmente formando dibujos de a cuatro. Raúl Rasal, alumno de la Escuela de Restauración del Patrimonio de Huesca, ha conectado con este blog y me envía una foto de un azulejo perteneciente a la iglesia de Ntrª Srª de Malanca (Torrelapaja). Me cuestiona datación, estilo y método de fabricación. Detalle de la fachada de la Iglesia de San Martín. Cerámicas en blanco y manganeso, estrella mudéjar, cercos, flechas, platos y azulejo liso cuadrado. El mudéjar de tierras de Calatayud me sigue sorprendiendo. Restaurada hace veintitantos años según el lugareño, nos muestra una abundante y recargada composición de piezas cerámicas en dos colores (blanco y manganeso). Me acercó hasta Morata la reproducción de piezas cerámicas para una nueva fuente-monumento “Ya se va el sol de la huerta” realizada en homenaje a los hombres y mujeres del campo. Volveremos. Miguel Ángel es el encargado de prensar, con toda la apariencia industrial que pueda tener semejante maquinaria, el proceso es totalmente artesanal, cada prensada da forma a dos baldosas, de la misma forma que se hacía hace quinientos años, esta vez con energía eléctrica e hidráulica, antes de manera manual. Que las prensadas sean como las campanadas del año nuevo, que presagien un venturoso 2008; igual que la arcilla no se va a acabar… que no se acaben nuestras ilusiones. Hoy he visitado el obrador de Alfonso Soro para presenciar la primera prensada de la solería de la Capilla del Cristo de Lecina de la Colegiata de Alquezar, algo así como la primera pisada de uvas después de la vendimia, de esa variedad especial que nos dará el primer mosto de ese vino que va a ser mimado hasta que llegue a los labios del mismísimo alfarero que le da forma al barro. El taller de los hermanos Soro, colaborador habitual en mis trabajos, siempre me ofrece una calidad, un mimo y una perfección que me hacen sentir como en casa. Alfonso, el último eslabón de las generaciones alfareras de Fuentes de Ebro, es uno de los artesanos más polifacéticos, creativo, técnico investigador y perfeccionista que pueda conocer. Después de una jornada preparando la escayola, la matriz, el molde, calibrando la galletera, ya está todo preparado para prensar las 550 unidades que necesitamos, casi cuesta menos prensar que organizar toda la parafernalia. Estos días de invierno van a hacer largo el secado, son baldosas gruesas, cada una pesa 700 gramos,… En la foto: la extrusionadora saca la terracota bien amasada, sin aire, con su punto de humedad. Miguel Ängel y Manolo, mi copiloto y amigo. Abrimos el horno, las muestras de Alquezar son las mas urgentes, son las mas aproximadas, el azul y el cobre son familiares. Abrimos el horno como el niño que descubre los pies del árbol de navidad repleto de regalos, nuestra inquietud se puede comparar con la recompensa que nos ha de dejar el primer trimestre escolar, el esfuerzo, el misterio, la pasión,… Hemos abierto el horno, el resultado y el placer son de agradecer, un positivo punto de partida para la siguiente prueba de color. Tal vez la luna llena nos ha ayudado a conseguir la receta misteriosa de estos colores. Es increíble como los días quieren seguir pasando, como las historias quieren correr tanto que cuanto mas corren antes se van borrando… Tenemos pendientes las pruebas del azulejo recuperado de la sacristía de la Catedral de Tarazona. Todo pendiente para afrontar estas fechas tan festivas en las que parece que trabajar es algo raro, entre turrones, copas de cava, sonrisas y regalos. Me he decidido a afrontar este reto y a convencerme de que una mañana entre cuadernos y formulaciones de esmaltes no es perder una mañana. Pinceles, el agua adecuada en el esmalte, el grosor de la capa de esmalte, todo preparado para la primera decisión del horno, estamos inquietos. Estamos inquietos. Ya tenemos el mural montado, se le han dado los últimos retoques en frío, ya solo queda pensar en la sujeción, el transporte y la colocación. 15 de octubre de 2007. Limpieza, distribución y reposición. Comenzamos a montar de nuevo las piezas en su orden, pegando con una silicona especial sobre la madera, reagrupando las piezas buenas y sustituyendo las más perjudicadas. 26 de junio de 2007. Así llegó el mural. 25 de junio de 2007. Por fín! Ha sido un trabajo de restauración de cerámica actual, realizado en los años setenta este mural se compone de mas de 600 piezas de cerámica, sus dimensiones 150 x 314 centímetros. Faltaban varias piezas, la gran mayoría de ellas estaban despegadas, bastantes rotas y descascarilladas, el puzzle se presentaba complicado. Los pasos realizados: soltar las piezas y numerarlas, reposición de las piezas que faltan (bizcocho industrial, pruebas de colores), recolocación, pegado sobre la madera, retoque en frío de piezas dañadas y limpieza. Se han realizado unos perfiles de hierro para soportar el peso del mural, ya lo hemos colgado, solo falta labor del carpintero para colocar un marco de madera. El trato con el mural ha sido agradable, me ha enseñado otro concepto de la cerámica, una estética diferente, un trabajo arquitectónico, diseño sobrio de interiorismo de los setenta. Le hemos cogido cariño, casi como si fuera nuestro… Ojala dentro de cien, de cincuenta o de veinte años, cuando alguien restaure un mural mío pueda sentir algo especial, pueda descubrir historias que hoy están encerradas para muchos, encerradas dentro del barro. Adiós Alquézar, hasta la próxima. El claustro silencioso te da el relajo y la paz en tu partida, a la vez te incita al regreso. Recuerda, Alquézar en el somontano de Huesca, 660 metros de altitud, arquitectura, arte y por si fuera poco es el último tramo del cañón del río Vero, el paisaje es verdaderamente impresionante. El entorno privilegiado de Alquézar tiene fama de ofrecer muchas alternativas para los amantes de la Naturaleza y los deportes de aventura: barranquismo, espeleología, escalada,… Parezco un promotor turístico de este lugar, tan solo soy un enamorado… La mano del artesano. Los trabajos artesanos casi siempre nos sorprenden y encierran infinidad de mensajes, de vivencias y realidades de sus autores, de sorpresas. Imagina sus obradores, sus mesas al atardecer solo conviviendo con la luz solar, los pinceles, la incansable manipulación hasta salir del horno, sus alegrías y tristezas. La foto: muestra una sorpresa para el espectador, uno de los azulejos de estrella carece de decoración amarilla y naranja, otro insinúa el amarillo a falta del naranja. Arrimadero de la Colegiata. En los zócalos de la capilla aparecen los mismos azulejos que realizamos para la restauración de la Capilla de Pedro Arbués en La Seo de Zaragoza. En la foto aparece una cata de muestra de la limpieza llevada a cabo por el equipo de restauración. Sólo agua y jabón. ¡Qué bien va de vez en cuando! El resto de la capilla, oscura y ahumada, está retomando su calidad original, hay que recordar la maravillosa talla en madera, popularmente conocida como el Cristo de Lecina realizada en el siglo XII, exquisitez del modelo románico del Cristo crucificado. Pregunté por él, está descansando sobre cojines en el altar mayor, visto en la cercanía y recostado asombra, su tamaño supera al natural, con ese gesto, esos huesos desvelados tras la piel… Foto: Detalle del Cristo de Lecina. La solería de la capilla de Lecina. Me encuentro con azulejos decorados de 13 x 13 cm, modelo que ya he tenido en mis manos y debo tener perdido por mis escondidas cajas, me transporta a un origen cercano al mediterráneo. Siglo XVII. La complicada comunicación de Alquézar con las vías principales me hace valorar todavía más el esfuerzo que representa la presencia de cada azulejo. El equipo de restauradores ha recuperado una gran cantidad, nosotros deberemos de realizar unos 550 azulejos También he podido pasear por los andamios hasta ver nuestros tubos colocados. Casi tocando esas nubes que el viento movía con gran velocidad, solo acompañado por el sonido del cierzo. Pináculos recién sacados del horno. El proceso en el taller ha terminado con buen fin. La hornada, el verde de cobre, el gustazo de sacar las piezas acabadas, todavía calientes, agradables sensaciones. Solo queda empaquetar, cargar en el coche y viajar hasta la Catedral, a los pies del Moncayo… Una buena sesión de torno, aunque me han pedido seis, he preparado ocho, hay que tener en cuenta posibles percances en el proceso y si salen todos bien tendremos un par de pináculos dando vueltas por el taller hasta que encuentren su destino. Tornear siempre me produce una íntima satisfacción, las piezas salen solas, yo únicamente dirijo el barro con mis manos. Ya tengo en mis manos una de las piezas que me enviaron de la catedral, la foto y el dibujo con las medidas. Pináculo. (Diccionario de términos de arte y elementos de arqueología, heráldica y numismática. G.Fatás y G.M.Borrás.) El fin de semana ha tocado taller como cualquier otro día de la semana, he disfrutado como casi siempre, además he tenido vermuth y cenas compartidas. Se trataba de sacar trabajo acumulado, entre otras cosas he esmaltado los tubos para Tarazona, hoy haremos la última cocción, de paso estoy metiendo pruebas en el horno para unos azulejos verdes que aparecen en el cimborrio de la catedral. Además estamos preparando otra hornada de alta para mañana, todo anuncia el periodo vacacional, mi curso en Mas de las Matas, las fiestas del pueblo, el taller se va a quedar solo… Piezas recién cocidas a 980ºC. Después de tanto viaje, de tanto ir y venir, se coge con ganas el mancharse de barro; está vez con urgencia, un trabajo importante para la catedral de Tarazona, son las fiestas a final de mes y hay que quitar los andamios para lucir la fachada. Hay que dejar secar la pieza por la parte de abajo para que resista el peso da la pieza, unos 8 kilos de terracota calcárea. Da gusto ver como van ocupando cada vez mas espacios del taller y del patio, las hacemos bailar de un sitio a otro, ocho kilos aquí ocho kilos allá, boca arriba, echadas, al sol a la sombra, con música sin música… El sol directo, el excesivo grosor y el mal amasado han hecho estragos. La cripta de los Lastanosa ya está casi acabada, están dando los últimos retoques a los dorados, fijando azulejos, consolidando la piedra, colocando las últimas baldosas que he llevado. He llegado a mediodía a la catedral de Huesca, las baldosas estaban recién descargadas del horno, del horno a la caja, la caja al coche, buena excusa para comer con Lourdes en Huesca. Juan Antonio laboraba al pie de la escalera, agachado y sonriente; ha sabido contestar a mi crítica sobre los autores de esos azulejos tan deformados, haciendo hincapié en que seguro que se acordarían de nuestros progenitores y familiares más directos a la hora de colocarlos… Ayer viajamos a Tarazona para entregar y a la vez poder ver nuestros azulejos colocados en la fachada de la Catedral, el final de la primavera es agradable junto al Moncayo igual que la luz que ilumina nuestras cerámicas. Los tubos de cerámica que aparecen en la foto, tenemos que reponerlos, recrearlos, cincuenta, parece que quieren brotar con aspecto fálico del muro de ladrillo para intentar conducir las aguas. Torno y esmaltes, ya comienza a ser familiar, el entorno y el equipo de restauración, el aire del claustro, el ir y venir de los cascos de protección. Ayer visité la cripta de los hermanos Lastanosa en la Catedral de Huesca, personajes muy destacados en la sociedad oscense del siglo XVII. Tenemos que reponer 1000 azulejos de cartabón para la solería de la cripta. En la foto un “collage” de los que tanto me gustan, de reaprovechamiento azulejero. En la bolsa negra de la izquierda los restos. Por fin acabó la Feria, por fin entregué un voluminoso regalo de empresa navideño, por fin acabé de cocer los azulejos de Tarazona; hay veces que este oficio parece que quiere ahogarte pero solo te pide horas y más horas. El lunes viajé a Tarazona con 636 azulejos para la catedral, alguno todavía caliente, cada uno de los grandes pesaba 700 gramos, se ha tratado de hacer una réplica del original en su variedad de tonalidades y en su formato, nada más y nada menos que 2 centímetros de grosor. En la superficie cada azulejo lleva marcado en tierno “R 06”. La niebla de la ribera desapareció cerca de Magallón, el imponente Moncayo apareció limpio con sus primeras nieves, descargaron los azulejos en la catedral a cinco grados de temperatura, ya por fin se habían enfriado totalmente; ahora espero verlos colocados en la fachada noroeste, allí pronto se helaran. Introducción del texto: “Desde la actuación en el muro de la parroquieta de la Catedral de San Salvador de Zaragoza, a iniciativa del arquitecto Ignacio Gracia, hasta la reposición de los azulejos de Utebo, pasaron doce años y muchas hornadas en mi taller. El trabajo de copias de la cerámica tradicional azulejera aragonesa, es una parte de mi experiencia como ceramista que me ha enseñado a valorar el oficio, a conocer la historia y a respetar nuestro pasado. La torre de Utebo es para todos, referencia del azulejo mudéjar y modelo de fusión entre cerámica y arquitectura. Poder trabajar en el monumento ha sido para todo mi equipo un auténtico lujo. Cada uno de los edificios restaurados ha requerido un estudio previo, una actuación técnica diferente y sobre todo un “tú a tú” con las piezas, trasladándonos a la época en que se fabricaron. Sin duda la tecnología cerámica ha avanzado de manera lógica (transporte de arcillas, producción de esmaltes, sistemas de hornos y combustibles), pero la realidad artística de esta expresión sigue siendo la misma, aunque resulta difícil apreciarlo si uno no se mancha las manos y el corazón con el magnetismo de la tierra.” El texto continúa con los “Procesos de trabajo”: * Foto realizada en febrero de 2004. He recibido la edición del primer Cuaderno de Arquitectura de Utebo, todo un lujo en formato catálogo con 40 páginas repletas de buenas fotografías y con gran calidad de diseño y maquetación. Pasadas dos semanas desde la última visita, mañana miércoles toca de nuevo “visita de obra” a la catedral. Nuevo reto, nuevo viaje a Tarazona. Albalate del Arzobispo (Teruel). Torre de la iglesia de la Asunción. Albalate del Arzobispo (Teruel). Restauración 1998. Semejante fusión azulejera ya es un sueño irrecuperable. Las Ferias en el extranjero, ya han quedado lejos. Han sido unos días complicados con la muerte del padre de Lourdes. He viajado con Lourdes a Maluenda, a visitar la Iglesia de las Santas Justa y Rufina (patronas de los alfareros) pueblo a 7 km. de Calatayud, enormes edificios mudéjares, mucha historia en sus barros, castillo, colores moriscos, huerta del Jiloca que trae sus aguas desde la provincia de Teruel. Se está restaurando el interior de la iglesia y se conservan azulejos en los escalones que presiden el altar; seguro que en su origen las capillas de la iglesia estaban repletas del azulejo mudéjar tan familiar para mí. He disfrutado y fotografiado auténticas preciosidades. Mi inspiración mudéjar aquí aparece una vez más inagotable. ¡Que artesanos, que personas, que aire han respirado! Cada vez que contemplo restos de estos azulejos no puedo evitar la emoción, veo las manos, el final del día con su luminosidad, la aplicación de los colores, sus fallos gestuales y el aprovechamiento del esmalte, la carga del horno, las truedes, el acarreo de los azulejos hasta la obra, su colocación, años mas tarde su "recolocación" formando auténticas locuras estéticas, con cariño, con respeto... lo mismo que yo intento hacer 400 años después. |