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fernandomalo

Presupuestando.

Presupuestando. Acabo de dedicarme una hora a crear; como persona creativa en activo no me puedo quejar, aunque el tipo de creación al que me he dedicado es de los que menos me agradan.

Últimamente me solicitan muchas creaciones de este tipo, realmente son para profesionales con experiencia pero escasamente rentables, al menos últimamente y sobre todo a corto plazo.

Este tipo de creaciones al que me refiero y al que dedico mucho tiempo últimamente se llaman “Presupuestos”.

Hace cuatro meses estábamos a punto de restaurar una mezquita en Marruecos, tras abundantes llamadas de teléfono, viajecitos, reuniones, contactos, cuentas y rosarios, removimos media España y al final conseguimos crear el presupuesto…

Poco mas tarde nos llamaron desde el Palacio del Conde Aranda donde parece ser que los azulejos del los balcones estaban bastante perjudicados; invertimos un buen rato en el estudio de las piezas, técnicas utilizadas, diseños,…y volvimos a crear otro presupuesto…

Hay una solería de la antesacristía de una catedral aragonesa, presupuestada, represupuestada, incluso hice pruebas y muestras, la creatividad sin límites, hace ya seis meses…un bello presupuesto.

Con el amigo Alfonso Soro, nos reímos, él tiene menos paciencia que yo para esta creatividad de los presupuestos. Le asusta pensar en el desperdicio de llamadas, de pruebas, de horas de ordenador, de viajes aquí y allá…

Palacios, arrimaderos y solerías esperan a ser presupuestadas, esperan con ilusión que alguien les mata mano. ¿Quién será? ¿Será cuestión de presupuesto? ¿Se impondrá el buen gusto?

El último ha sido para el monasterio de la Cartuja Baja casi 800 m2 de azulejo, pero para trabajar como pronto dentro de un año.

La cerámica virtual, se convierte en cifras imaginadas que recorren correos electrónicos, todos estamos cómodamente sentados tras la mesa del ordenador…
¡esperando a mancharnos las manos!

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