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fernandomalo

Después de un trabajo viene otro o cien.

Después de un trabajo viene otro o cien.

Cuando se entrega un trabajo importante que se ha paseado por el taller durante meses, la sensación de cerrar círculos es placentera pero la realidad al abrir la carpeta de encargos no deja tregua para el relajo mental o espiritual.

Con la estancia de los ceramistas argelinos en el taller, mi estado físico y mental me ha transportado a un mundo de ilusión alejado de la realidad empresarial de mi empresa, ahora he de tener presente a mis clientes fieles, grandes y pequeños.

Los regalos para la semana cultural de colegio, las bandejas para el ayuntamiento, las muestras de la iglesia de El Temple, los cacharros para el instituto, el detalle para las bodas de plata, para el Colegio de Arquitectos, Astrolabios y el Bancal, …el taller continúa en marcha, el horno, las manos de las especialistas, …

Lo peor es la realidad administrativa y contable, la correspondencia acumulada de hace semanas, la actualización en los bancos (que hace temblar las rodillas), el ordenador, los correos,…
Parte importante de la sección administrativa es la facturación, uno de mis puntos flacos, la tarea de recopilar datos de facturación, códigos de identificación fiscal, escanear documentos, empresas que cobran por un lado pagan por otro, el domicilio de facturación es uno, el de cobro otro, el de entrega diferente y el de la secretaria cerca de la playa.
Suele ser más costoso el tiempo de facturación y cobro que el tiempo de trabajo en el taller.

Cuando creo cerrar otro círculo, el papeleo, el teléfono o el correo, consiguen descontrolar mi sistema operativo para no dejarme desconectar.

Seguiré buscando la solución….

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